El metabolismo tiene que ver con todos los procesos
químicos que tienen lugar en el organismo para mantener la vida -
procesos que nos permiten respirar, que hacen circular la sangre, que
hacen funcionar el cerebro y que extraen la energía de los alimentos. El
índice metabólico basal se refiere a la cantidad de calorías que
nuestro organismo utiliza cada día, en reposo, simplemente para mantener
en funcionamiento todos los órganos vitales.
El índice metabólico está directamente relacionado con la composición
de nuestro cuerpo. Cada libra de grasa corporal que tenemos quema
solamente unas 2 calorías por día. Pero el resto de nuestro cuerpo -
nuestra masa corporal magra - quema aproximadamente 14 calorías por
libra cada día. Gran parte de nuestra masa corporal magra está formada
por músculo, así que una de las mejores cosas que se pueden hacer para
aumentar el índice metabólico es reforzar la musculatura a través de
entrenamiento de resistencia. Asegúrese de incluir en tu dieta las
proteínas adecuadas, las cuales también lo ayudarán a fortalecer y
mantener músculos magros.
La verdad de cinco mitos sobre el metabolismo: Mito: El metabolismo se vuelve más lento con la edad. Verdad: Las personas tienden a aumentar de peso a
medida que envejecen, pero esto ocurre típicamente por la tendencia a
hacer menos actividad física, o a hacer ejercicios más livianos que los
que solíamos hacer; por ende quemamos menos calorías por día. Como
resultado se puede producir una pérdida de masa muscular que reduce la
masa corporal magra y de allí que el índice metabólico se haga más
lento. Los ejercicios cardiovasculares para quemar calorías y el
entrenamiento de resistencia para preservar o reforzar la musculatura
son extraordinarias defensas contra el aumento de peso relacionado con
la edad. Mito: Su metabolismo es así y no se puede modificar. Verdad: Si bien podría parecer que hay personas que
comen todo el tiempo y nunca aumentan de peso, lo más probable es que
ellas seleccionan alimentos relativamente bajos en calorías saludables.
Muchas de esas personas "con suerte" también queman más calorías
sencillamente porque se mueven más; Tal vez sean más inquietas, se paren
y caminen frecuentemente durante el día para estirarse, o caminen hacia
un compañero de trabajo en lugar de enviarle un mensaje de correo
electrónico. Entonces, si te has propuesto estimular tu metabolismo
reforzando la musculatura, utiliza esos músculos con más frecuencia y
muévete más durante el día.
Mito: Se queman más calorías en la digestión de alimentos y bebidas heladas que con alimentos a temperatura ambiente o más calientes. Verdad: En un laboratorio, se han medido aumentos
muy pequeños de las calorías que se queman en personas que toman bebidas
muy frías. Pero el cambio es demasiado pequeño (se queman unas 10
calorías más por día) como para tener un efecto significativo sobre la
reducción de peso.
Mito: Si se reducen las calorías, el índice metabólico se hará más lento y, entonces, ¿qué sentido tiene? Verdad: Es cierto que el índice metabólico puede
hacerse un poco más lento cuando se reducen las calorías ya que la
propensión natural del cuerpo es tratar de conservar las calorías de la
mejor manera posible. Pero esa disminución es relativamente pequeña y si
uno hace más actividad a medida que pierde peso, es posible compensar
esas pequeñas variaciones. Con la combinación de dieta Y ejercicios,
puedes ayudar a preservar el índice al cual su cuerpo quema las calorías
Mito: Si dejas de comer por las noches, cuando tu metabolismo está más lento, perderás más peso. Verdad: Cuando las personas pierden peso porque
dejan de comer después de ciertas horas, es solamente porque disminuyen
la cantidad de calorías que ingieren durante el día, no porque consumen
las calorías durante ciertas horas. Consumir todas tus calorías antes
de que se oculte el sol no acelerara tu pérdida de peso, al menos que
disminuyas la cantidad de calorías que consumes.
Susan Bowerman es Directora de Capacitación sobre Nutrición en Herbalife.
RIIINNNGGGG!!!!!!!!!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse: "Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'"...
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre.
Desde la sangre le responden:' Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.
El
cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: 'De
acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva'. En el
hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que 'a lo sumo los
fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'. En total no hay sino cerca
de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en
el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se
nos ocurre desayunar.
Si
estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el
pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están
tirando un paquete económico. Cortisona, hija, saque lo que pueda de
las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la
piel'.
La
cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran
cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas.
Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El
proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como
se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus
propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono
muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones
intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para
obtener combustible y alimento.
¿Cómo
afecta eso nuestro peso? Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha
una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo
disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos
días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por
eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como
excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la
persona engordará.
La
razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible
de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana
predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las
proteínas musculares y su conversión en glucosa.
ASÍ
QUE YA LO SABES AHORA... NUNCA MÁS SALGAS SIN DESAYUNAR, TU ORGANISMO
TE LO AGRADECERÁ Y COMPENSARÁ CON MAYOR SALUD, MISMA QUE PODRÁS
DISFRUTAR VIVIENDO MÁS TIEMPO Y SANO PARA QUE CONVIVAS CON TUS SERES
QUERIDOS... DESAYUNADO TEMPRANO, LLEVARÁS ENERGÍA SUFICIENTE MISMA QUE
TE AYUDARÁ A QUE TU MENTE SEA MÁS ÁGIL, TUS PENSAMIENTOS MÁS
ESPONTÁNEOS, TU CUERPO MÁS RELAJADO, CON MAYOR FACILIDAD DE MOVIMIENTO Y
POR LÓGICA TE ESTRESARÁS MENOS.
Fuente:
Dra. Daniela Jakubowicz.
Endocrinólogo
Tenemos el mejor desayuno para toda la familia.
EL DESAYUNO SALUDABLE DE HERBALIFE
Este producto no tiene el propósito de tratar, curar ni prevenir enfermedad alguna.
en
tres (3) simples pasos, facil, rapido, practico, sano y economico. para
empezar eldia con todo lo que tu cuerpo necesita para estar saludable y
con energía.
¿Quieres más información? Escríbenos a: bienestarabsoluto@hotmail.com
Los carbohidratos están formados por cadenas de azucares simples que proporcionan energía al organismo. Para eso éste tiene que descomponerlos en glucosa, que viene a ser la gasolina que impulsa al cuerpo y nutre directamente al cerebro.
Funciones de los carbo-hidratos:
1. Función energética. Cada gramo de carbohidratos aporta una energía de 4 Kcal. Nos aportan el combustible necesario para realizar las funciones orgánicas, físicas y psicológicas de nuestro organismo.
2.Una vez ingeridos, los carbohidratos se hidrolizan a glucosa, la sustancia más simple. La glucosa es de suma importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso central (SNC). Diariamente, nuestro cerebro consume más o menos 100 g. de glucosa. Cuando estamos en ayuno, SNC recurre a los cuerpos cetónicos que existen en bajas concentraciones, es por eso que en condiciones de hipoglucemia podemos sentirnos mareados o cansados.
3.También ayudan al metabolismo de las grasas e impiden la oxidación de las proteínas. La fermentación de la lactosa ayuda a la proliferación de la flora bacteriana favorable.
Requerimientos diarios de carbohidratos en la dieta
En una dieta equilibrada, la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos es del 20%, un 30% de grasas y el 50% restante de proteínas.
Dentro de los carbohidratos se diferencian los simples o de rápida asimilación, como los dulces: galletas, chocolates, mermeladas, postres, etc. y los complejos o de lenta asimilación como los cereales integrales, verduras y frutas frescas, lácteos y legumbres.
Por lo que si deseamos controlar nuestro peso, evitar las caídas bruscas de azúcar en sangre y los efectos que producen en nuestro estado de ánimo, debemos limitar los azúcares simples y concentrarnos en los complejos o de asimilación lenta.
Una dieta basada en el consumo de cereales integrales libera una corriente
continua de glucosa en sangre que permanece por varias horas.
Carbohidratos y Fibra Vegetal:
1.La fibra vegetal (presente en los carbohidratos complejos) presenta infinidad de beneficios, ayuda a la regulación del colesterol, previene el cáncer de colon, regula el tránsito intestinal y combate las subidas de glucosa en sangre (muy beneficiosa para los diabéticos), aumenta el volumen de las heces y aumenta la sensación de saciedad, esto puede servirnos de ayuda en las dietas de control de peso.
2.El requerimiento diario aconsejado es de:
0,5 gramos x Kg. De peso de la persona al día
obtenida a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
Grandes ingestas de fibra (más de la recomendada) tiene efectos perjudiciales ya que afecta la absorción de ciertos nutrientes como el calcio, el zinc y el hierro.
La fibra dietética no se considera un nutriente ya que carece de valor calórico, razón por la cual nuestro organismo no puede absorberla ni metabolizarla para obtener energía. Engloba a todas aquellas sustancias vegetales que nuestro aparato digestivo no puede digerir, actuando fundamentalmente sobre el tránsito intestinal combatiendo el estreñimiento
Lamentablemente, la alimentación de la sociedad moderna hoy en día, incluye el consumo del 70% de carbohidratos, de los cuales, ni el 20% son complejos o de lenta asimilación, es por esto, que junto al consumo excesivo de azúcares simples y grasas se detectan tantos casos de sobrepeso, obesidad, problemas cardiocirculatorios, colesterol, etc.
LO BÁSICO SOBRE LAS GRASAS
Por Susan Bowerman, M.S., R.D., C.S.S.D.
El problema de la grasa en la dieta es quizás uno de los que confunde más a la gente. ¿Debe de comer lo menos que se pueda? ¿Más de las grasas “buenas”? La respuesta se halla en algún punto intermedio. Idealmente hay que comer únicamente la cantidad necesaria para darle sabor a los alimentos. Y de las grasas que coma, hay que escoger las más saludables. Todas las grasas, independientemente de la fuente, aportan unas 120 calorías por cucharada, así que la mayoría de las personas no pueden (y no deben) comerlas libremente. Recuerde lo siguiente:
• Las grasas se clasifican en saturadas, poliinsaturadas o monoinsaturadas, dependiendo del ácido graso predominante que contengan.
• En términos generales, las grasas saturadas (que se encuentran en productos animales como la carne, el queso y el helado, así como en los aceites vegetales hidrogenados) suelen elevar los niveles de colesterol en la sangre. El proceso de hidrogenar los aceites, para volverlos más duros a temperatura ambiente, produce ácidos grasos trans, que también elevan el colesterol en la sangre, por lo que deben evitarse.
• Las grasas poliinsaturadas pueden ser “buenas” o “malas” dependiendo de que si son básicamente grasas omega 6 (pro-inflamatorias) u omega 3 (anti-inflamatorias).
• La fuente más rica de grasas omega 6 en la dieta estadounidense es el aceite de maíz; las fuentes más ricas de grasas omega 3 en la dieta estadounidense son el pescado, la semilla de linaza y las verduras.
• Aun cuando las cantidades pequeñas de ácidos grasos omega 3 y omega 6 se les llama “esenciales”, lo que significa que nuestros organismos no pueden producirlos, las cantidades requeridas son muy pequeñas y pueden cubrirse con productos vegetales, que tienen un buen balance de ambas grasas.
• Típicamente, nuestra dieta está sobrecargada de ácidos grasos omega 6 y a la vez, cantidades inadecuadas de omega 3. Este desequilibrio, con demasiadas grasas “malas” en relación con las grasas “buenas”, promueve el proceso inflamatorio que se considera la raíz del asma, las cardiopatías y muchas formas comunes de cáncer.
• Las grasas monoinsaturadas que se encuentran en el aceite de oliva y de aguacate (palta), tienen efectos neutrales sobre el colesterol y no promueven el cáncer. Éstas son grasas “saludables” y pueden comerse con moderación.
• El aceite de oliva es una opción sana para cocinar; si el sabor le parece demasiado fuerte, puede comprar aceites de oliva “light” que tienen las mismas calorías que el regular pero su sabor es más ligero.
Para reducir la ingesta de grasa en general:
• Trate de usar aerosoles antiadherentes cuando sofría alimentos, o puede saltearlos con vino o caldo.
• Use las versiones sin grasa o reducidas en grasa de alimentos muy grasosos, como los lácteos, untables y aderezos.
• Si está contando calorías, tenga en mente que las versiones bajas en grasa o desgrasadas de
los productos horneados a menudo contienen las mismas calorías que las versiones con todo el contenido de grasa. En muchos casos, la grasa se reemplaza con azúcar lo que eleva las calorías.
• Evite las carnes grasas como los cortes de res (steaks o bifes), la carne molida con grasa, chuletas y salchichas. Como proteína consuma más pechuga de aves, pescado, mariscos, claras de huevo, productos lácteos sin grasa y de soya que contienen mucha menos grasa que las carnes rojas.
• Evite el salmón de granja, de ser posible. Este salmón es más graso que el silvestre, pero dicha grasa adicional no es de la “buena”. Pese a los mitos contrarios, los mariscos no contienen grandes cantidades de colesterol, y constituyen una fuente excelente de proteína con muy poca grasa.
• Dé sabor a los alimentos con hierbas, especias, limón, cebolla, ajo, chile (ají) y otros sazonadores, en lugar de depender de las salsas espesas, los gravy y la mantequilla.
• Cuando coma fuera trate de elegir inteligentemente. Consuma salsas y gravy al mínimo y ordene carnes, pescado o aves a la parrilla, asadas, al vapor, cocidas, rostizados u horneados. Algunas personas se saltan el platillo con harina, sobre todo si tenderá a contener mucha grasa, y ordenan mejor una doble porción de verduras.
• Ordene el aderezo de su ensalada por separado para que pueda controlar cuánto coma. Los restaurantes frecuentemente saturan las ensaladas verdes con aderezos con alto contenido de grasa.
• Pruebe fruta fresca o sorbete de postre en lugar de repostería y helado.
LAS GRASAS BUENAS Y MALAS Por Luigi Gratton, M.D., M.P.H.
LAS OMEGA 3 y OMEGA 6
De las muchas clases de ácidos grasos, dos de ellos parecen estar últimamente en los encabezados: los omega 3 y omega 6. Estos nombres simplemente describen la estructura química de las grasas, pero usted sólo necesita recordar que los omega 3 tienden a reducir la inflamación en el organismo, mientras que los omega 6 tienden a promoverla. Esta es la manera más básica de describir estos dos ácidos grasos. Los omega 3 se encuentran en el pescado, la semilla de linaza y el aceite de borraja, mientras que los omega 6 se encuentran el maíz y el trigo. Los antropólogos nutricionales creen que las dietas de la antigüedad estaban relativamente balanceadas entre estas dos grasas. Ambas son importantes, y una proporción sana entre ambas es determinante para la salud.
Este producto no tiene el propósito de tratar, curar ni prevenir enfermedad alguna.
Los omega 3 también se encuentran en plantas marinas como las algas. Los peces consumen las algas ricas en omega 3; almacenan las grasas saludables; nosotros nos comemos los pescados; y almacenamos grasas saludables. Nuevamente la frase: “eres lo que comes” no podría ser más apegada a la realidad. Los omega 3 también se encuentran en el pasto, que sirve de natural sustento a muchos animales. Las vacas en forma natural pastan en los campos, y guardan las grasas buenas. Una vez más de esta manera nosotros consumimos carne de res con un contenido alto de grasas buenas. Sin embargo, el cambio en la oferta alimentaria ha cambiado este proceso dramáticamente. Ahora, la mayoría de las reses en Estados Unidos se alimentan con maíz para engordarlas con mayor rapidez para la producción de alimentos. Este proceso no corresponde a la naturaleza, sino que nuevamente estamos ante la irrupción de su delicado equilibrio.
RODEADOS DE AZÚCAR
Por Luigi Gratton, M.D., M.P.H.
Siempre animo a mis pacientes a que cuando hagan sus compras eviten el azúcar y mejor busquen proteína. Como vivimos en una sociedad abundante en carbohidratos, no es siempre fácil encontrar alimentos sanos con pocas calorías, los cuales generalmente son costosos y tienen una vida de anaquel corta. Esto queda de manifiesto sobre todo cuando viajamos. Ya sea en el aeropuerto o en una estación de gasolina, los alimentos altos en proteína y bajos en azúcar son difíciles de encontrar. La próxima vez que entre a una estación de gasolina, un expendio de comida o fuente de sodas en el aeropuerto, mire a su alrededor. Verá muchas frituras, dulces, galletas, donas, panecillos y muchos refrescos gaseosos.
Casi siempre, la única proteína que ofrecen es carne seca, almendras y leche. Ahora las barras de proteína se ponen de moda, pero no de manera muy extensa. El problema con consumir estos alimentos azucarados es que contienen calorías vacías. Hay que hacer que las calorías valgan, y el azúcar no ayuda gran cosa. Los alimentos empacados con alto contenido de azúcar generalmente no son muy densos en nutrientes.
La proteína es el nutriente de interés para la mayoría de las dietas actuales. En los años 1980, imperaba la dieta alta en carbohidratos, pero este régimen ha resultado dañino para la mayoría de las personas.
Recuerde: sí necesitamos carbohidratos –son como el combustible con que llenamos el tanque de nuestro automóvil– pero a menos que usted esté entrenando para un maratón, no necesitará tantos. Generalmente, alrededor de 40 a 50 por ciento de sus calorías diarias pueden provenir de los carbohidratos. En una dieta de 2,000 calorías al día, esto se traduce en aproximadamente 800 a 1,000 calorías, que a su vez podría equivaler al típico desayuno occidental de un café latte grande y un panecillo (muffin). Así, ya para las 10 a.m. usted ya consumió todos los carbohidratos que necesitará en el día.
Ahora imagine que le agrega algo de pizza, una hamburguesa y un refresco, un café a media tarde, una bolsa de frituras y luego tal vez algo de pan con la cena. No es difícil acumular rápidamente 4,000 calorías. Eliminar los carbohidratos de la dieta es la base de la mayoría, si no es que de todas, las dietas populares en la actualidad.
La idea de una dieta baja en grasa ha cambiado. Ahora una alimentación rica en grasas saludables –como las monoinsaturadas de las nueces, el aguacate (palta) y aceite de oliva, así como las grasas poliinsaturadas del aceite de pescado y de linaza– han cobrado popularidad. El porcentaje de la proteína en la dieta puede variar ampliamente, pero la mayoría de los expertos lo ubican alrededor de 30 por ciento.
LA VERDAD SOBRE EL AZÚCAR
Por Susan Bowerman, M.S., R.D., C.S.S.D.
Diga la palabra “azúcar” y la mayoría de las personas se imaginarán ese familiar material blanco y granular que muchos de nosotros tenemos en la azucarera en casa. ¿Pero qué es el azúcar exactamente?
El azúcar de mesa es tan sólo una de las formas de este alimento que consumimos en nuestra dieta. Los azúcares son carbohidratos, y existen naturalmente de diferentes formas y en toda clase de comida. El azúcar granulado que usted espolvorea en su cereal se llama sacarosa, y se produce fundamentalmente extrayendo el azúcar de remolachas o caña de azúcar, aunque se halla presente en muchos otros alimentos vegetales también. El azúcar primario de las frutas se llama fructosa. Además el azúcar ocurre naturalmente en la leche con el nombre de lactosa. Cuando usted consume una fruta, un vegetal o producto lácteo no puede evitar ingerir el azúcar natural contenido en estos alimentos.
Finalmente, todos los azúcares terminan en el torrente sanguíneo en forma de glucosa, que constituye la forma de azúcar preferida por nuestro organismo para usar como energía. Los azúcares en los alimentos terminan como glucosa en la sangre, así también los productos finales de la digestión de todos los alimentos ricos en carbohidratos como las frutas, verduras y almidones.
La inquietud por la ingesta de azúcar proveniente de azúcares agregados (no de los que ocurren en forma natural) principalmente tiene que ver con el hecho de que se les considera “calorías vacías” –es decir, el azúcar provee calorías (que el cuerpo usa como energía) pero no así vitaminas o minerales. De manera que si usted come muchos alimentos azucarados, en lugar de otras opciones más sanas, se estará privando de recibir las vitaminas, minerales, fibra y saludables fitonutrientes que contienen los alimentos naturales ricos en carbohidratos.
Comemos mucho azúcar; hasta en alimentos que no saben dulces. Además de los productos obvios como los refrescos, las bebidas de fruta, los cereales endulzados y los postres, de una manera u otra, el azúcar se introduce en condimentos, sopas, panes y hasta en sabrosos bocadillos como las botanas fritas. El peligro principal para la salud de comer demasiado azúcar son las caries dentales. La bacteria que habita en su boca puede convertir los azúcares en un ácido que puede destruir el esmalte de los dientes. Los alimentos dulces y pegajosos, como las golosinas de fruta o las gomitas, son particularmente un problema, ya que el azúcar permanece en contacto con los dientes.
¿Engorda el azúcar? Por supuesto que el azúcar agrega calorías adicionales a la dieta, y éstas significan peso adicional. La mayoría de los estudios se han concentrado en el consumo de refrescos gaseosos, y varias investigaciones han concluido que a medida que aumente el consumo de los refrescos, aumentará también el riesgo de obesidad. Parte del problema con las bebidas es que no nos sacian, así que llegamos a consumir muchas calorías con estos dulces líquidos y encima tenemos que comer alimentos sólidos normales para satisfacernos.
La otra cuestión es que muchos de los alimentos con alto contenido de azúcares agregados, también contienen muchas grasas y calorías: los pasteles, la repostería, el helado y las barras de chocolate son sólo algunos de los alimentos dulces repletos de grasa y calorías que comemos. La industria alimentaria responde con gusto a la inclinación por los dulces en EUA. El azúcar es económico y aporta mucho sabor a los alimentos. Para poder saber cuanto azúcar está comiendo, es importante conocer las muchas formas de azúcar que se adicionan a los alimentos. Al leer la etiqueta, usted podría no darse cuenta de cuanto azúcar contiene un alimento en realidad.
En seguida, apuntamos otras formas de azúcar que usted podría encontrar en una etiqueta: sacarosa, fructosa, glucosa, dextrosa, lactosa, maltosa, azúcar invertido, azúcar crudo, azúcar turbinado, azúcar mascabado, azúcar de caña, jarabe de arroz, jugo de fruta concentrado, azúcar pulverizado, maltodextrina, jarabe de maíz, jarabe de maíz alto en fructosa, miel, jarabe de arce y melaza.
Un cereal popular para el desayuno que se comercializa para niños contiene estos ingredientes: maíz, azúcar, jarabe de maíz, almidón de maíz modificado, aceite de canola aceite y jarabe de maíz alto en fructosa, seguido por algunas vitaminas, minerales, colorantes y sabores artificiales. Este cereal constituye poco más que un tazón de azúcar, aceite y almidón.
Cuando se lee la etiqueta de un alimento, el contenido de azúcar aparece (en gramos por porción) justo debajo del listado de carbohidratos totales. Pero esto incluye todos los azúcares en el alimento –incluyendo los naturales– de manera que puede resultar engañoso. Por ejemplo, un cereal de salvado sin azúcar adicionado, pero sí con uva pasa podría parecer contener tanto azúcar como un azucarado cereal infantil. Empero, hay una gran diferencia en el valor nutritivo de ambos alimentos, uno podría contener únicamente el azúcar natural de la fruta, mientras que el infantil tendrá todo el azúcar adicional.
¿Cómo puede usted reducir su ingesta de azúcar? Trate de consumir azúcares naturales; principalmente de fruta fresca y entera.
• Los jugos de fruta, incluso los 100 por ciento de fruta, contienen azúcar completamente natural, pero con muchas calorías. Es mejor evitar las bebidas con muchas calorías, incluyendo los jugos de fruta, los refrescos gaseosos, la limonada y otras bebidas endulzadas. Aprenda a disfrutar del sabor natural de su té helado, en lugar del sabor del azúcar que vierte al vaso.
• En lugar de agregar jarabe o miel a alimentos como los waffles o hotcakes, pruebe adicionarlos con fruta fresca en rebanadas y una medida de yogurt de vainilla.
• Busque cereales integrales sin los azúcares adicionales, y compleméntelos con rebanadas de banana, bayas o la fruta que le agrade. Esto aplica tanto para los cereales fríos como los calientes.
La avena sabe deliciosa combinada con una banana machacada para endulzarla.
• Tenga a la mano bocadillos sanos, como frutas enteras, verduras partidas, galletas integrales,
yogurt y queso bajos en grasas, para que no caiga en la tentación de comer dulces.
• Ayude a sus hijos a desarrollar hábitos más saludables. Si tienen edad suficiente para leer etiquetas, déles una lista de todos los nombres del azúcar y pídales que se conviertan en “detectives del azúcar”. Les divertirá encontrar las fuentes ocultas de azúcar en los alimentos, y contribuirá a educarlos acerca de todo el azúcar que se agrega, algunas veces donde menos lo espera.
• En lugar de repostería como postre, pruebe fruta fresca con un poco de jarabe de chocolate. Un truco magnífico es tomar bananas maduras, pelarlas y colocarlas en una charola recubierta de papel aluminio en el congelador. Las bananas congeladas saben igual que el helado y satisfarán su antojo de dulce por un número significativamente menor de calorías.
• Si usted rutinariamente agrega azúcar a los cereales, bebidas y fruta, trate de reducir gradualmente la cantidad. Tal vez no conozca el verdadero sabor de estos alimentos porque lo ha “enmascarado” con azúcar. La fruta fresca de temporada debe ser deliciosamente dulce; no hay necesidad de agregarle azúcar.
CONTROLANDO EL AZÚCAR EN LOS NIÑOS
Por Luigi Gratton, M.D., M.P.H.
El azúcar es una fuente tanto de energía como de placer a corto plazo. Pero la realidad es que hoy en día, ¡los niños se están sobrecargando de azúcar! De acuerdo con un estudio publicado en el Diario de la Asociación Dietética Americana (Journal of the American Dietetic Association), los niños están consumiendo una cantidad asombrosa de 29 cucharaditas de azúcar refinada por día. Este sobre consumo de azúcar está causando una variedad de problemas de salud.
Actualmente, una tercera parte de los niños y adolescentes del país tienen sobrepeso u obesidad, y una dieta alta en azúcar es frecuentemente la causa. El azúcar puede dificultar la pérdida de peso porque los niveles de insulina están constantemente altos y esto hace que el organismo almacene el exceso de carbohidratos como grasa. El azúcar también puede suprimir al sistema inmunológico, provocar caries dentales e incluso conducir a la diabetes. Es más, demasiado azúcar también puede dar lugar a altos y bajos niveles de energía.
ALTOS Y BAJOS NIVELES DE ENERGÍA
Después de consumir azúcar, los niños experimentan una rápida elevación de adrenalina, una hormona estimulante que causa hiperactividad. De hecho, un estudio reciente de la Escuela de Medicina de la Universidad Yale, reveló que cuando los niños ingieren azúcar se libera el doble de adrenalina al torrente sanguíneo que en el caso de los adultos. Los niños luego sienten una tremenda caída, ya que los azúcares refinados se descomponen rápidamente en el cuerpo dejándolos cansados, irritables y sin poder concentrarse.
LOS CULPABLES
Entonces, ¿qué alimentos contienen la mayor cantidad de calorías del azúcar? Todo comienza con el desayuno. El azúcar constituye más de la tercera parte del peso de los cereales infantiles. Estos contienen un 52 por ciento más azúcar que los cereales para adultos, y menos proteína y fibra.
Otro motivo de preocupación grande son las sodas endulzadas. Representan la mayor fuente de azúcar agregada a las dietas diarias de los niños estadounidenses. Cada 12 onzas de una bebida carbonatada contiene el equivalente de 10 cucharaditas de azúcar y 150 calorías. Las bebidas con sabor a jugo de frutas no son mucho mejores. A menudo contienen tanto azúcar como las bebidas carbonatadas, y también suelen contener calorías y pocos nutrientes de valor.
Entonces, en lugar de dar a su hijo cereales y bebidas repletas de azúcar, ofrézcales alternativas más sanas como la fruta. Es un bocadillo naturalmente saludable, y contiene además la fibra y las vitaminas que los niños necesitan.